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Ayuda
material y espiritual para los damnificados del terremoto EN EL DOLOR: CONDORAY UNA GRAN FAMILIA Condoray
es una gran familia donde se unen siempre brazos y corazones para ayudar a
los más necesitados. Desde el primer momento del terremoto del 15 de
agosto, nuestro personal se puso en marcha inmediatamente para llevar no sólo
ayuda material sino también consuelo, cariño y compañía, a cada
persona de los pueblos del “Valle bendito de Cañete”, donde
trabajamos desde hace 44 años. Con la ayuda de muchas
personas amigas hemos establecido una red de solidaridad para atender a
los casi 890 damnificados de las comunidades donde Condoray realiza su
trabajo de promoción, humana, social y espiritual; también hemos
ofrecido ayuda a 64 familias de nuestras alumnas y de nuestro personal,
cuyas viviendas y economía se han visto afectadas por las secuelas del
terremoto. En
San Vicente de Cañete y otros puntos de la Provincia es usual encontrar
en las calles, los campos deportivos o estadios llenos de carpas que no
cuentan con los servicios básicos. Se ha originado una situación difícil
para muchas personas que han perdido sus casas, sus cultivos o pequeños
negocios. Es
urgente facilitar ayuda para la reconstrucción y reparación de
viviendas; fondos para rehacer los negocios de las microempresarias, becas
para las alumnas del instituto para evitar que dejen los estudios; ayuda para las alumnas el Centro de Formación
Empresarial (CEFEM) para que las mujeres continúen recibiendo servicios
de desarrollo empresarial que les permita generar ingresos; ayuda
humanitaria mientras dure el proceso de recuperación socioeconómico.
Condoray
está socorriendo a estas personas afectadas por esta tragedia, siguiendo
las enseñanzas de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus
Dei: “Nos duelen los sufrimientos, las miserias de los otros hombres
nuestros hermanos y sentimos la urgencia de ayudarlos en sus
necesidades”. (Es Cristo que
Pasa, n. 146). Tenemos
la seguridad de que tanto en el Perú como en otros países, muchas
organizaciones sentirán como
propias las necesidades de nuestra gente y no serán indiferentes ante su
dolor. Con su aporte grande o
pequeño, pueden dar esperanza y alegría a quienes hoy lo han perdido
todo. |
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I.S.T.P. CONDORAY - 2007 |
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