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Condoray: 50 años trabajando por un verdadero desarrollo de la mujer cañetana

El 23 de mayo de 1963 Condoray, Centro de Formación Profesional para la Mujer y obra corporativa del Opus Dei, inició una gran aventura: revalorizar  a la mujer de estas tierras y lograr su promoción humana social y espiritual, a través de la educación.  

Sin casi medios económicos ni humanos, Blanca Ramos, Carmela Aspíllaga y Rosalía Valera, iniciaron este proyecto con el aliento de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, quien puso siempre un enorme cariño en esta labor. Sus enseñanzas están en la base de la formación que se imparte: el respeto a la persona y a su dignidad, el amor a la verdad, la libertad y la responsabilidad personal, la solidaridad y el trabajo bien hecho.  

La formación doctrinal y espiritual que imparte Condoray en todos sus programas está confiada a la Prelatura del Opus Dei.  

Gracias a la colaboración de muchas personas y al trabajo continuo, callado y  perseverante de quienes han pasado por Condoray a lo largo de los años,  hoy  más 25 mil mujeres han participado en los distintos programas de Condoray y más de diez mil  jóvenes han accedido a carreras técnicas y trabajan en diversas empresas del país y del extranjero.  

Se ha  contribuido además,  a impulsar el desarrollo autónomo y sostenido de más de 17 comunidades de nuestra Provincia -donde se han construido 9 locales y  se ha logrado la participación activa de la mujer en la solución de los problemas de sus pueblos.

Un aporte significativo de Condoray son las Promotoras Rurales, mujeres líderes que viven en las comunidades de Cañete y reciben en Condoray una formación integral que luego replican en  sus pueblos con el objetivo de lograr mejoras educativas, familiares y sociales. De esta forma es posible realizar programas estables de desarrollo y por otro lado se logra que el trabajo de Condoray tenga un efecto multiplicador.  

La mujer que tradicionalmente no participaba en la vida  de la comunidad ha asumido hoy, en la figura de la promotora rural, funciones de liderazgo, convirtiéndose así en protagonista de su propio desarrollo.  

Las promotoras actúan como agentes de desarrollo en sus propios pueblos de origen, impulsan  la solución de los problemas  de su comunidad y con la ayuda de los pobladores han gestionado  servicios de agua, luz eléctrica, han refaccionado locales comunales, escuelas y realizado campañas de salud, de mejoramiento de vivienda y saneamiento ambiental. En los inicios de la labor incluso construyeron caminos de acceso a poblados como Boca del Río.  

Por otro lado, Condoray, a lo largo de estos años ha proporcionado programas educativos y refrigerios infantiles a más de 20,617 niños y ha logrado alfabetizar a 7,099 mujeres mediante una metodología innovadora. La experiencia de este programa se ha plasmado en una Cartilla de Alfabetización publicada en el 2003, que constituye un aporte al país porque es única en su género.  

Los programas de desarrollo rural que ha puesto en marcha para mejorar la calidad de vida de la mujer de nuestras tierras son: Mejoramiento de Vivienda; Refrigerios Infantiles, Niño a Niño; Promotoras Rurales, Cuidado del medio ambiente, Habilidades  productivas; Desarrollo personal y familiar y Voluntariado nacional e Internacional.  

Desde su creación, el objetivo de Condoray ha sido formar personas, que por la asimilación de unos modos de trabajar, de unos valores humanos y cristianos, influyan positivamente en sus familias y en la provincia de Cañete. Ha buscado lograr una verdadera promoción de la mujer a través de la educación.  

Un nuevo reto: el Centro de Formación Empresarial para la Mujer (CEFEM)

También ha fomentado la creación de microempresas, a través del Centro de Formación Empresarial para la Mujer , nuevo programa de Condoray que se puso en marcha el 11 de junio de 2005. Desde sus inicios, 4,495 mujeres han participado en distintos cursos de capacitación y han creado sus propios negocios, mejorando así la calidad de vida de sus familias.  

El Cefem,  ofrece servicios integrales de desarrollo empresarial  para crear una empresa o mejorar la competitividad de sus negocios. Utiliza una moderna metodología de enseñanza que desarrolla habilidades empresariales e incorpora la experiencia  práctica de las microempresarias.  Todos los cursos incluyen programas de desarrollo personal y familiar que ayudan a las mujeres a realizar su trabajo con calidad y espíritu solidario.  

Otorga, a quienes participan en sus programas, las herramientas necesarias para crear su propia empresa, o mejorar la competitividad de sus negocios a través de los  servicios de Capacitación Técnica y gestión empresarial; Asesoría personalizada de negocios; Creación de Empresas;  Créditos  y Comercialización.  

Con la ayuda de muchos:  

Las primeras páginas de la historia de Condoray  se escribieron desde una casa rústica en la calle Sepúlveda, cerca de la plaza de Armas de Cañete. Se comenzó con una pequeña Escuela Hogar, donde se daban clases de artesanía, costura y cocina.  

Condoray salió adelante con la ayuda de muchos: el panadero que prestaba su horno para fabricar pan dulce en las navidades, las caseras del mercado que regalaban algunos productos, las señoras que daban clases y organizaban festivales para obtener algunos fondos... Muchas historias personales hay detrás de múltiples gestiones para apoyar esta labor; personas de corazón grande que al sentirla muy suya, contribuyeron eficazmente a desarrollarla.  

En 1965, Condoray comienza a ofrecer carreras técnicas con valor oficial, para frenar la migración de la población juvenil a la capital. En 1981, se amplían los Programas y Condoray se convierte en un Centro de Calificación Profesional Extraordinaria, donde se podía estudiar Secretariado Ejecutivo, Hostelería, Industria del Vestido, Higiene y Seguridad Ocupacional.  

En 1970 se instala la nueva sede que poco a poco, con la ayuda de muchas personas ha ido creciendo. En 1972 se crea el Departamento de Promoción Rural y se inician investigaciones en 40 comunidades campesinas, comenzándose a trabajar con las primeras promotoras rurales. Se ponen así, los fundamentos de los Programas de Desarrollo Rural de gran alcance que funcionan hoy.  

Paralelamente se van extendiendo los Programas Académicos. El  Centro de Educación Ocupacional con el correr de los años, se transformó en un Instituto Superior Tecnológico que da oportunidad de cursar las carreras de Hostelería, Secretariado Ejecutivo y Contabilidad, a las jóvenes de Cañete. 

Voluntariado internacional:  

La tarea de promoción social  de Condoray  ha traspasado   las  fronteras  del Perú. Desde 1985, más de 1,055 universitarias de Canadá,  Portugal, Australia, Bélgica, Inglaterra, Alemania, Irlanda, Francia, Bélgica, Austria, Irlanda, Italia, Suecia, Japón, Paraguay, Suiza, Chile, Singapur y España, han venido  a  trabajar  en los poblados  de Cañete.  

Estas jóvenes, con la participación de los  habitantes  y de las promotoras, han levantado  nueve  parques infantiles y  reacondicionado  cinco colegios.  También han ayudado a edificar locales  comunales a ejecutar numerosas campañas de higiene y saneamiento  ambiental.  

Las universitarias han impartido clases a las campesinas sobre nutrición, primeros auxilios, higiene, costura y  cocina. A través de canciones  y obras  teatrales les enseñan  hábitos de higiene  y urbanidad.  Los distintos grupos internacionales  han financiado refrigerios  infantiles, alimentos y  medicinas  básicas  para los más   necesitados.  

Durante su estancia estrechan lazos de amistad- que nunca se olvidan- con las mujeres y jóvenes de los distintos poblados  y al volver a sus países dan a conocer nuestra cultura  y  transmiten los valores humanos asimilados.  

Jóvenes de Lima y otras ciudades del Perú,  también apoyan los programas de desarrollo rural de Condoray. Desde 1987 a la fecha, 809 universitarias y colegialas han realizados programas educativos  que han beneficiado a 4,570 niños y a 3,278 mujeres de distintos poblados del valle.  

Más allá de las cifras  

Pero también hay otras realidades que no reflejan las  estadísticas: cambios de vida, milagros de la gracia de Dios, la siembra de virtudes cristianas en las familias; la formación doctrinal y espiritual impartida a miles de mujeres, que a su vez, la han transmitido a sus hijos y la solidaridad inculcada en tanta gente que hacen suyas las necesidades de los demás.      

En Condoray se han escrito muchas historias de generosidad, ejemplos de servicio abnegado, que han pasado muy ocultos, pero que han sido el cimiento de oro de su labor. El trabajo de promoción  ha demandado mucho esfuerzo y mucha fe. Cada logro, por pequeño que sea, ha sido siempre fuente de alegría y esperanzas.    

Reseñar algo de esta trayectoria no tiene otro propósito sino el de agradecer a Dios tantos beneficios a lo largo de estos años y mirar el futuro con esperanza  para trazar nuevas metas y proyectos a favor del desarrollo de la mujer y de la Provincia de Cañete.

 
 

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